Ayleen San Martín

Llegamos a este jardín por recomendación y, sin duda, fue una de las mejores decisiones que hemos tomado como familia. Mi Dominga comenzó a los 2 años en el taller de verano, y desde el primer día nos sentimos muy cómodos, acogidos y acompañados en cada etapa de su proceso. Ella siempre ha tenido mucho apego con nosotros, por lo que ver cómo cada persona del jardín la recibió con tanto cariño, paciencia y dedicación, creando un vínculo tan hermoso, nos dio una tranquilidad inmensa. No hay nada más reconfortante que verla ir feliz al jardín todos los días. Durante estos años la hemos visto crecer, aprender, ganar confianza y desarrollar tantas habilidades, siempre rodeada de personas que la han querido y acompañado con mucho amor. Hoy, con 4 años, termina esta hermosa etapa y solo puedo decir: gracias. Me voy con el corazón lleno de gratitud por todo lo que hicieron por mi hija y por nuestra familia.

Llegamos a este jardín por recomendación y, sin duda, fue una de las mejores decisiones que hemos tomado como familia. Mi Dominga comenzó a los 2 años en el taller de verano, y desde el primer día nos sentimos muy cómodos, acogidos y acompañados en cada etapa de su proceso. Ella siempre ha tenido mucho